Motivación deportiva: ¿qué es?
Índice
¿Qué tipos de motivación existen en el deporte?
¿Motivación centrada en las tareas y en los resultados?
¿Cómo influye la motivación en el entrenamiento?
¿Y cómo funciona la motivación en la competición?
¿Qué son los déficits motivacionales?
¿Qué técnicas psicológicas aumentan la motivación?
La motivación deportiva es el motor psicológico que impulsa a un atleta a actuar y persistir para alcanzar sus metas. Se divide en motivación interna (hacerlo por placer y superación personal) y externa (buscar premios o evitar castigos). Entender y gestionar ambos tipos es clave para el rendimiento y para evitar el agotamiento o burnout.
En el ámbito deportivo existen diversas variables psicológicas que tienen un impacto aversivo o gratificante sobre la vida cotidiana de un atleta que pueden influir de manera gradual en su rendimiento; desde su forma de pensar, de actuar, de sentir e inclusive de relacionarse con su entorno, por ello, una variable mental que impacta en entrenamientos y competencias es la motivación deportiva.
La motivación deportiva genera un interés a los deportistas por querer superarse, seguir aprendiendo, continuar cosechando logros individuales y/o colectivos, además de que por su naturaleza es un agente de cambio que nos ayuda a estar en constante crecimiento en aspectos técnicos, tácticos, físicos y cognitivos, aunando, el equilibrio de una recompensa o gratificación en el corto, mediano y/o largo plazo.
En muchas ocasiones la motivación deportiva ha sido un elemento de cambio. Es decir, se piensa que solamente con perseguir resultados muy grandes ya se tiene una motivación plena.
Por ejemplo, tener de referencia a un deportista que ha subido la montaña del Everest sin mucha comida o sin descansar adecuadamente. Inclusive si un atleta paralímpico lo realiza, esto puede generar desmotivación. Esto ocurre porque los propios recursos que tiene nuestro deportista convencional pueden ser muy bajos para tal objetivo.
Así que es recomendable que la motivación deportiva se vaya trabajando mediante un proceso estructurado y sistematizado. Este proceso debe ir desde lo general hacia lo específico. Se debe contemplar que debe existir un interés por trabajar retos. Estos retos deben tener un impacto en su rendimiento deportivo. Este impacto debe ser en esferas técnicas, tácticas, físicas, biológicas, nutricionales, de prevención de lesiones, entre otras.
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¿Qué tipos de motivación existen en el deporte?
Todas las personas al involucrarse en una actividad deportiva se ven envueltas por ganar mayor masa muscular, perder un porcentaje de grasa, por recomendaciones clínicas que impacten a su salud, por satisfacción propia o en otros casos por algún patrocinio y llegar a competir en escenarios importantes como lo es en el deporte de rendimiento y la élite. Dicho lo anterior, ello nos clarifica que una persona que se encuentra involucrada en el deporte existirá una motivación deportiva de por medio.
Así mismo, debemos de tener en cuenta que dentro de la motivación existe una cantidad y calidad. Por ejemplo, en ocasiones si un equipo perdió o ganó, escuchamos que estuvo “mejor” o “peor” motivado. Juzgamos esto porque en el terreno de juego se vio que gritó más, que tuvo mayor explosividad o simplemente porque nunca bajó la mirada.
Así que es importante saber si realmente la motivación deportiva está presente en aquellos momentos. O si algunos factores personales, ambientales e inclusive otras variables cognitivas tomaron participación.
Esto es importante porque los errores en sí oscilan entre poca o mucha motivación deportiva en momentos cruciales. Se debe de comprender en primera instancia de qué tipo de motivación estamos hablando, como las que se muestran a continuación:
Motivación interna
El primer tipo es la motivación interna esta es la que debe de prevalecer debido a que a través de ella el gusto por entrenar se mantiene, se genera un sentido de pertenencia a la institución, nace un espíritu deportivo por crecer día con día y por supuesto que cuando los errores aparecen es aquí cuando las personas se plantean objetivos propios para seguir mejorando; lo que provoca un aprendizaje significativo en el corto, mediano y/o largo plazo, es decir, se llena la gasolina del tanque con motivación para dar un extra implicándose más en las tareas a desempeñar, analizando más beneficios físicos y psicológicos que se consiguen en la participación deportiva que dependen del mismo atleta; impactando en el equipo y viceversa, sin olvidar que son agentes interdependientes entre sí para alcanzar una mejora continua, algunos ejemplos de la motivación interna pueden ser:
- – Un corredor de fondo que entrena porque quiere mejorar su tiempo, es decir, su ritmo de competencia es de 4:12 y se plantea objetivos constantes con su entrenador para la siguiente competencia abordarlo desde los 3:50, esto ayuda a disfrutar el proceso;
- – También puede ser que un basquetbolista que ensaya después de la práctica sus tiros, con la intención de aportar más al equipo, potencializar su fundamento sin importar el resultado, ya que lo único que quiere es superarse;
- – Al igual que un ciclista al salir de ruta disfruta los paisajes, se siente libre y cada kilómetro habla consigo mismo y controla su respiración porque es una distancia corta a los entrenamientos de la semana centrándose en la mejora de sensaciones.

Motivación externa
La segunda de ellas es la motivación externa, siendo igual de importante que la intrínseca, sin embargo, está en todos los casos no se puede controlar debido a que proviene de aquellos factores que vienen desde el exterior, y que por ende incentivan al atleta, entrenador o alguna persona involucrada en el contexto deportivo a superarse cada día con una estimulación que no nace directamente de su propio interés, sino hay de por medio un premio o un incentivo como tal.
Por lo que es muy común que los deportistas actúen para superarse, sin embargo, en este apartado, la motivación externa también puede servir para evitar una consecuencia negativa, como puede ser un castigo, ya que en algunos atletas de renombre o los mejores del equipo suelen señalar que son la figura del club y que no pueden tener alguna sanción, por lo que algunos ejemplos de dicha motivación son:
- – Cuando una persona está entrenando constante e intensamente para obtener un patrocinio, un contrato profesional en la elite e inclusive algunos incentivos económicos como el bono por llegar a una liguilla en el fútbol, dar una marca en el atletismo, cuidar su aspecto físico o alguna beca por representar a su país o estado en eventos importantes;
- – Tener algún tipo de reconocimiento social por parte de su familia, pareja, los mismos compañeros de la institución o entrenadores; lo que puede también manifestarse en presiones por competir o entrenar a un alto nivel;
- – Estar pensando solamente en el resultado de lo que puede pasar, provocando angustia y pensamientos catastróficos durante las prácticas habituales y en un deterioro en la toma de decisiones y por ende en su rendimiento deportivo.
- – Todo lo anterior refleja claramente que si en la motivación externa no se tiene un equilibrio y/o se depende demasiado de ella, puede que no se tenga un disfrute deportivo que pueda impactar dentro y fuera de la parcela deportiva, que los grandes esfuerzos se vean limitados y que el estrés se eleve hasta un punto de provocar un cansancio mental, por lo que se recomienda que dichos esfuerzos sean paulatinos, con una objetividad de impacto en su rendimiento y que puede ser un gran generador de hábitos en el corto y mediano plazo.

¿Motivación centrada en las tareas y en los resultados?
Como hemos comentado anteriormente los tipos de motivación están relacionados directamente con el rendimiento deportivo, por lo que implicamos dos pautas principales, la primera de ellas es una motivación orientada en la tarea, podremos decir que esto se conduce hacia una dependencia de retos y/o resultados propios, es muy importante que en el deporte amateur, de iniciación o recreativo está domine, sin embargo, en el profesionalismo es también indispensable contar con ella para crear y disfrutar un proceso porque el estrés o las cuestiones emocionales pueden fluctuar bastante sino se consiguen resultados agradables en la competencia y que dicho proceso sea más estructurada y sistematizada haciendo mención en la planificación de las cargas de trabajo.
Así que la motivación de tarea es una característica de personas que se benefician con análisis, avances significativos constantes y planificar objetivos en el corto y mediano plazo hacia su propia persona e inclusive englobando al resto del equipo, solamente que en está última son aspectos que no puede controlar.
Para la segunda pauta motivacional, ella se inclina hacia los resultados, es decir, que depende fundamentalmente de conseguir cosas, ganarles a otras personas, cosechar títulos importantes y puede estar muy ligada hacia cuestiones de patrocinio y conseguir ese extra de esfuerzo cuando en un partido o combate estamos por debajo del marcador alimentando ese estado de hostilidad por querer avanzar y consagrarse.
Por lo que es importante que tengamos en cuenta hacia dónde nuestro equipo, jugadores, cuerpo técnico y staff se dirigen, ya que los intereses individuales son interdependientes de los colectivos y viceversa, sin dejar de lado que se necesitan de las dimensiones de tarea de y de resultado para alcanzar un rendimiento integral y transversal porque los factores situacionales, ambientales y personales son engranes en el entorno del rendimiento deportivo.
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¿Cómo influye la motivación en el entrenamiento?
Las prácticas habituales es algo que los deportistas deben de rendir con una carga física y psicológica latente para que en el día de la competencia lo que engloba todo esto pueda estar controlado, lo que engloba a los entrenamientos, la motivación debe de exhortar a un esfuerzo y compromiso deportivo, ya sea para generar una satisfacción de la actividad, mejorar sus tiempos o concretar un objetivo, desde los entrenamientos, se puede entender a la motivación como:
- Esta puede influir tanto positiva como negativamente en su intensidad, duración, y por ende en la calidad de los entrenamientos y climas motivacionales que se tienen cotidianamente;
- Además, de que una motivación equilibrada puede ayudar a ser perseverante ante los desafíos que se presentan y que la fatiga mental o el síndrome del burnout disminuya;
- Por último, que se genera una disposición ante los retos difíciles, es decir, que se compense el rendimiento deportivo y si una persona o equipo ha alcanzado diversos logros, que continúa en crecimiento controlando las esferas de aprendizaje a largo y mediano plazo, lo que se relaciona directamente con el disfrute deportivo.
Dicho lo anterior, por ende los tipos de motivación están involucrados en los entrenamientos, por ejemplo, la motivación interna puede ser una atleta que asiste por placer o superación ante sistemas tácticos difíciles o aumentar su repertorio técnico, referente al factor externo, se puede asistir para evitar castigos o repercusiones negativas por parte de la escuela o a la familia e inclusive por conseguir un premio en el deporte de rendimiento o que un atleta entrene puede no tener motivación ya sea por obligación, que no cuenta con objetivos claros, son muy ambiguos o porque realmente no tiene interés alguno, siendo esto último muy reflejado en el deporte de iniciación y universitarios dirigidos por los promotores deportivos.
Por lo que algunos factores que influyen en la motivación de los entrenamientos pueden ser:
- – La autopercepción del avance personal que tienen en cada entrenamiento;
- – El apoyo del equipo que tienen ante algunas dificultades como pueden ser lesiones o errores muy simples;
- – El clima motivacional que genera el staff o el entrenador en jefe, incluyendo la monotonía y el exceso de los tipos de cargas;
- Reconocimiento de los avances o logros alcanzados por parte de su staff de trabajo, por lo que se recomienda establecer y esclarecer los objetivos a perseguir.

¿Y cómo funciona la motivación en la competición?
Al llegar el día de la competencia, un entrenador puede pensar que los atletas están muy estables. O puede creer que al desarrollar un entrenamiento de alta calidad, su motivación es elevada.
Sin embargo, en muchos casos, dicha motivación (si es elevada) puede ocasionar una forma adecuada dónde al existir retos difíciles, estos se alcancen.
O, en caso contrario, si se supera dicho grado de motivación, puede ser contraproducente. Esto ocurre porque la toma de decisiones lo puede rebasar. Entonces, un descontrol del rendimiento se hace presente en los momentos críticos.
Por lo que también puede manifestarse en algunos casos que ante dichos escenarios competitivos, falte un extra de motivación y si no lo tiene dentro de sus recursos el rendimiento integral puede ser eclipsado. Al hablar sobre este extra motivacional, en caso contrario, si el momento es muy decisivo, pero interés de motivación poca o insuficiente para actuar ello puede ser una clave para que la brecha entre el éxito y el fracaso aparezca.
Asimismo, existen muchos deportistas que no llegan a avanzar constantemente. Esto sucede porque su rendimiento deportivo en momentos importantes no cuenta con aquel “plus” o interés para aprender.
Dicha situación los sitúa en competencias menos significativas. Esto genera pensamientos evitativos por no estar presentes o catastróficos al interpretar que las situaciones salen de su control. Como resultado, experimentan angustia por resultados y técnicas deficientes en su rendimiento. Inclusive, esto afecta su persona en aristas como el autoestima y el autoconcepto.
Otro caso en particular, y adentrándonos al mundo de las recompensas, también existen atletas.
Estos atletas viven o han desarrollado su experiencia deportiva en un entorno completo a la competencia porque su nivel es alto. Sin embargo, presentan una escasa motivación por la misma monotonía y porque la edad los alcanza.
Ellos optan por tener un nivel de maestría elevado y vivir de algunas “rentas”. Es decir, del pago simbólico que reciben en los partidos municipales o de máster urbano.
Por lo que debemos de tener cuidado. Si esto es un paso de reincorporación o transitorio, puede maquillar un rendimiento por partidos o temporadas para que regresen a la élite.
Esto puede provocar un “plus” para el regreso o, en momentos importantes, puede bloquearlos y hacerles perder una estabilidad, construyendo una rentabilidad poco real o mínima.
El reto de la inactividad en México
Con motivo del Día Mundial de la Actividad Física (6 de abril), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) advirtió sobre los altos riesgos del sedentarismo. El instituto señaló que esta condición afecta al 60% de la población a nivel mundial y, específicamente en México, al 58.3% de los adultos mayores de 18 años, citando el reporte MOPRADEF 2018 del INEGI.
El ISSSTE destacó que la inactividad física, combinada con malos hábitos alimenticios, es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar obesidad y enfermedades crónico-degenerativas, las cuales representan causas importantes de muerte en el país. Se indicó que los estilos de vida modernos, tanto laborales como escolares, nos obligan a pasar demasiado tiempo inactivos, especialmente frente a pantallas como computadoras, televisores y celulares. Por ello, la recomendación del ISSSTE es no permanecer más de dos horas consecutivas sin moverse e interrumpir esos periodos con pausas activas de 5 a 10 minutos.
| Métrica | Cifra |
|---|---|
| Población Mundial Afectada por Sedentarismo | 60% |
| Población en México Afectada (>18 años) | 58.3% (Según MOPRADEF 2018, INEGI) |
| Riesgos Principales (combinados con mala dieta) | Obesidad y enfermedades crónico-degenerativas |
| Causas Principales de Inactividad | Actividades laborales, escolares y uso extensivo de pantallas |
| Recomendación de Actividad | No permanecer más de 2 horas consecutivas inactivo; moverse de 5 a 10 minutos |
¿Qué son los déficits motivacionales?
En el deporte se requiere que los atletas se encuentren motivados, ya sea interna o externamente.
Sin embargo, varios factores pueden provocar una variación a nivel motivacional. Estos incluyen: algunos resultados negativos obtenidos, no generar un avance en el corto tiempo o generar una monotonía en los entrenamientos.
El haber invertido tiempo, dinero o fuerzas y ya no disfrutar lo que se practica también puede provocar esta variación. De esta manera, se crean déficits que impactan directamente el rendimiento deportivo. Estos déficits pueden ser, según Buceta (2016):
- – La falta de interés por la actividad hace referencia a aspectos de impacto. Es decir, la motivación puede disminuir porque el deportista está evitando la actividad física. Algunos ejemplos pueden ser porque se centre en estímulos que no dependen de él o ella. Por ejemplo, enfocarse en el clima, ya sea porque está lloviendo, hace demasiado calor o es alérgico/a al sol. Además, puede divagar en su toma de decisiones, optando por evadir una responsabilidad de compromiso deportivo. Esto involucra pensamientos catastróficos como “¿para qué voy?” o “es una pérdida de tiempo”. También puede externar frases como “tengo que descansar”. Otra forma es reconocer que es un deportista bueno al que le atraen las competencias. Puede pensar que está por demás si entrena o no, porque ya tiene el talento.
- – Otro aspecto es la falta de confianza en sus propios recursos. En este tenor, el deportista puede tener un excelente interés por entrenar o competir. Pero pueden existir diversos escenarios que lo inclinarían a querer ser mejor. Esto lo impulsa a subir su rendimiento deportivo en un corto plazo. Sin embargo, en muchas ocasiones, esto puede no ser tan real. Esta situación provoca un estrés significativo. Aunado a esto, la frecuencia de errores conlleva a un desánimo.
- – El tercero de ellos es el desánimo. Este es un componente que aparece cuando la persona experimenta un bloqueo de emociones adversas. Por ejemplo, cuando sufren una lesión. En esas situaciones, pueden experimentar pensamientos orientados a interpretar que ya no regresarán a entrenar. Piensan que todo lo invertido no valió la pena. También se lamentan de por qué se involucraron en el equipo o disciplina, o en aquella jugada dónde arriesgaron más de lo que debían.
- – Por su parte, el agotamiento psicológico aparece cuando una alta exigencia mental sobrepasa los recursos con los que cuenta el deportista. Esto incluye un estado de pensamientos que pueden ser irracionales e intrusivos. Por lo tanto, la propia autoconfianza del sujeto puede desencadenar un bache del cuál no se puede salir tan fácil. Esto se debe a que el cansancio psicológico implica un cuidado emocional, conductual y de toma de decisiones.

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¿Qué técnicas psicológicas aumentan la motivación?
La motivación nos ayuda bastante para que nuestro rendimiento deportivo se mantenga estable o entrando en el quehacer competitivo. En algunas ocasiones se menciona que se tuvo un mal partido o una mala decisión porque no estaba motivado/a al momento de solucionar, y que esas ganas no se veían, por lo que es indispensable abordar los beneficios que se tiene si se trabaja una motivación deportiva con herramientas a corto, mediano y/o largo plazo en entrenamientos y competencias:
- – El establecimiento de metas y de objetivos es muy importante para detonar una motivación clara. Ayuda a que los atletas y entrenadores comprendan un proceso dónde se debe de partir de lo general hacia lo específico, conocer si lo que se pretende alcanzar es real, alcanzable y por supuesto relevante en el sentido que genere un impacto en el rendimiento, además de contemplar una fecha límite para concretarlo, sumando así que una variación entre ellos, un disfrute, ser planteados en positivos y si serán para perseguir un resultado o una adherencia al proceso;
- – Otra herramienta que ayuda bastante a tener un control motivacional es que los entrenadores refuercen la conducta positiva de sus deportistas. Puede ser mediante algunos elogios o reconocimientos como “lo hiciste muy bien”; “excelente esfuerzo, eso es lo que estamos buscando” o “ya vez como si puedes, el cambio está en uno”, frases como las anteriores ayudaría a reconocer el esfuerzo y dedicación de las tareas a desarrollar para construir un clima motivacional estable;
- – También dónde se puede tener un impacto positivo en la motivación relacionada a la autodeterminación es el crear algunos registros o bitácoras de avances significativos. Por ejemplo, se puede llevar a cabo un diario de emociones, rutinas de entrenamiento, de implementación de técnicas cognitivas dónde se cambió el tipo de pensamiento negativo por uno positivo e inclusive cerrar la semana con los logros alcanzados;
- – Para finalizar, se puede agregar que el trabajo de técnicas de práctica en imaginación puede exhortar a recordar situaciones de éxito, de mejora de movimientos técnicos o tácticos hasta sensaciones corporales. Por lo que enseñar a interpretar y generar oportunidades de aprendizaje y no solamente ver los errores o fracasos es resignificar la mente con los propios recursos que se tienen.
Referencias
Buceta, J. (2016). Variables Psicológicas Relacionadas con el Rendimiento Deportivo. UNED, Madrid.
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